Trump debe ser destituído
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FILADELFIA.- Hace alrededor de dos años inicié un proceso de observación, estudio concienzudo de sus discursos políticos, análisis de contenido y comencé a predecir que el presidente norteamericano Donald Trump no estaba bien de la cabeza y que era un mandatario incoherente y disparatoso.

La primera posición del mundo como presidente de Estados Unidos, no es un carguito cualquiera y para un cualquiera, es una posición relevante, de mucha categoría y no puede ser desempeñada por cualquier pasa cantando.

En la cabeza y/o cerebro del presidente de esta potencia imperialista, se mueve constantemente el equilibrio económico del mundo, el dominio militar, el armamentismo absoluto en el globo terráqueo y el control mundial de todo lo que se mueve e inventa.

Y todos sabemos a ciencia cierta y comprobada que Donald Trump desde que inició su mandato de 4 años en la Casa Blanca se creció demasiado, creyéndose la gran cosota y comenzó a separar a Estados Unidos de los propios organismos regionales y mundiales que se habían creado en el orden de la efectividad de su política global.

Donald Trump no creyó en las informaciones Secretas que le ofrecían los jefes de los organismos de investigación, Inteligencia Norteamericana desplegada en el mundo, que fueron constituidos hace más 150 años para salvaguardar la seguridad de Estados Unidos como nación poderosa en el mundo.

Trump no entendió, ni entenderá jamás, el concepto filosófico mediático extendido por los mecanismos transnacionales de información patrocinados y establecidos por Estados Unidos en sitios estratégicos del mundo.

Este próspero empresario de bienes raíces en Estados Unidos y otros países del mundo se equivocó medio a medio al creerse un gran pensador político y, después de perder las elecciones del 3 de noviembre, inventar 50 mil mentiras diciendo que le hicieron fraude.

No obstante eso, el miércoles 6 de enero del 2021, convocó a cientos de miles de sus partidarios de la Derecha Recalcitrante-Reaccionaria Blanca y a través de un solemne discurso presidencial, recargado de mentiras, los condujo a un asalto político al Capitolio.

El asalto y boicot político orientado y dirigido por Trump y sus partidarios tenía como objetivo socavar y molestar la unificación del Congreso que reconocería y confirmaría a Joe Biden como Presidente y Kamala Harris su acompañante en la Casa Blanca.

Nunca nadie en este país se había atrevido a cometer la imprudente osadía política de mandar a sus seguidores a trastornar el desarrollo normal de un acontecimiento de esa naturaleza, de consolidación y afianzamiento del sistema democrático en Estados Unidos. Políticamente Donald Trump fracasó, así lo consideramos.

Este enorme y perjuicioso acto a la democracia y desagradable acontecimiento político sin precedente en la reciente historia de la Unión Americana, marca el fracaso total y derrota política para siempre de Donald Trump en esta nación.

Ahora mismo, la justicia norteamericana, el Congreso Nacional y otros mecanismos judiciales que velan por la seguridad de Estados Unidos, tendrán que auxiliarse de la enmienda 25 de la Constitución para juzgar a Trump y destituirlo del cargo que actualmente ostenta.


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