Las remodelaciones no garantizan calidad

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Las remodelaciones no garantizan calidad
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Los pacientes pueden aceptar hospitales públicos con instalaciones modestas, siempre que reciban una atención oportuna y personalizada, pero difícilmente valorarán positivamente instalaciones modernas si el trato continúa siendo discontinuo, distante y negligente

Todas las referencias resultan positivas sobre la trayectoria profesional y el desempeño del Dr. Julio Landrón. Lo felicitamos y abrigamos la esperanza de que al frente del Servicio Nacional de Salud (SNS), logre una excelente gestión, traducida en más servicios oportunos y de mayor calidad a favor de las familias más pobres y vulnerables.

El Dr. Landrón ha iniciado su gestión visitando a los centros públicos y en poco tiempo ha dispuesto varios remozamientos de hospitales y de más de mil unidades de atención primaria. Eso está muy bien y ojalá también logre mayores incentivos a la dedicación y al desempeño del personal de salud.

El país necesita superar el enfoque unilateral basado en “cemento y varilla” que ha predominado durante más de medio siglo, en todos los gobiernos. Remodelaciones van y vienen, sin cambios reales en los recursos humanos qué garanticen un mayor compromiso, dedicación, calidad y trato considerado a los pacientes.

¿Qué Impacta más en la satisfacción de los pacientes, una mejoría en la Infraestructura o una mayor dedicación y mejor trato de los médicos y enfermeras? La mejor planta física del mundo significa muy poco, sin médicos realmente motivados y debidamente compensados según su dedicación y desempeño. Una máquina moderna sin un trabajador diestro y dedicado queda reducida a una herramienta improductiva.

En materia de salud nada puede ser más importante que el factor humano. Por eso los salarios y prestaciones concentran el 85% del presupuesto del Servicio Nacional de Salud (SNS). Y por eso es necesario que esos recursos sean asignados eficientemente, mediante modalidades que garanticen un retorno proporcional en términos de dedicación y resultados.  

El personal de salud es el corazón de cualquier sistema sanitario. Su competencia técnica, empatía, dedicación y capacidad de comunicación impacta directamente en la satisfacción del paciente. La confianza que genera un médico atento y una enfermera compasiva reduce la ansiedad del paciente, mejora la relación y aumenta la percepción de calidad.

A mayor eficiencia pública y trato considerado, menor privatización y mercantilización de la salud y menor gasto familiar de bolsillo

La verdad desnuda es que para los dominicanos de a pie, esas remodelaciones, por sí solas, no han satisfecho las demandas de las familias más pobres y vulnerables. Las limitaciones y deficiencias continúan, empujando a la población a una medicina privada cada vez más costosa con un gasto familiar de bolsillo muy elevado

Estudios en satisfacción hospitalaria consistentemente demuestran que la comunicación clara, el respeto y la atención personalizada son determinantes absolutos en la evaluación de los pacientes, incluso en entornos con limitaciones físicas. Un personal dedicado y competente puede compensar, en gran medida, deficiencias en la infraestructura mediante un trato personalizado. Pero nunca lo contrario.

La realidad es que ambos factores son interdependientes y se potencian mutuamente. El personal más motivado se frustra y desgasta trabajando en entornos con equipos deficientes o infraestructura inadecuada, lo que eventualmente afecta su desempeño. A la inversa, el impacto de la tecnología se minimiza sin profesionales capacitados, comprometidos y empeñados en su utilización eficiente.

Todas las evidencias sugieren que el factor humano tiene un impacto mucho más directo e inmediato en la satisfacción subjetiva del pacienteUn paciente puede perdonar instalaciones modestas si recibe atención oportuna y personalizada, pero difícilmente valorará instalaciones modernas si el trato es discontinuo, frío o negligente.

Los sistemas de salud pública más efectivos son aquellos que comprenden esta sinergia e invierten simultáneamente en el desarrollo profesional y bienestar del personal, junto con el mantenimiento y actualización de su infraestructura. El equilibrio entre ambos aspectos es fundamental para construir servicios sanitarios oportunos y de calidad, donde la tecnología sirva para potenciar, no reemplazar, la relación terapéutica entre el profesional y el paciente.

El Dr. Landrón tiene la oportunidad de impulsar simultáneamente, el remozamiento de la infraestructura de la red pública con una política eficiente de asignación de los recursos humanos para garantizar al país un salto cualitativo en el cuidado de la salud de los más pobres.  No es fácil, pero es absolutamente necesaria.  La Fundación Seguridad Social para todos (FSSPT) apoyará todas las medidas adoptadas en esa dirección.


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