Los “grandes ligas”
La elección de Luis Abinader como presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM) fue una decisión que reorganiza el poder interno del oficialismo y lo coloca bajo la conducción de su figura de mayor carisma y autoridad, precisamente cuando comienza la sucesión presidencial.
Pero, además, se crea un escenario interesante ya que Leonel Fernández dirige la Fuerza del Pueblo, Danilo Medina el Partido de la Liberación Dominicana y Abinader el PRM. Hoy dos son expresidentes y uno es jefe de Estado, pero a partir del 2028 los tres principales partidos estarán encabezados por exmandatarios que son, literalmente, los “Grandes Ligas” de la política dominicana.
Lo acontecido el domingo en el PRM plantea una correlación donde Luis queda como árbitro; Carolina Mejía, con el peso de su papá Hipólito y la llegada de Juan Garrigó a la Secretaría General, consolida un polo mientras que David Collado fortalece el suyo mediante el entendimiento con Yayo Sanz Lovatón que lleva a Gloria Reyes como titular de Organización.
La jugada del PRM tiene lógica porque es un pacto de equilibrio y no agresión que ordena el proceso, evita dispersión, e impide que Abinader se convierta anticipadamente en un presidente saliente sin autoridad y lo mantiene como factor de unidad. Extender hasta el 2030 la vigencia de las nuevas autoridades indica que a Luis le interesa proteger al PRM independientemente a los resultados del 2028.
Pero si la bipolarización entre Carolina y David se mantiene, proyectos como los de Raquel Peña, Wellington Arnaud, Guido Gómez Mazara y Tony Peña Guaba -que tratarán de crecer al máximo- estarían llamados a convertirse en aliados de uno de esos dos bloques.