Abinader, EUA y Vzla

En medio del terremoto geopolítico de la captura por parte de Estados Unidos (EUA) del presidente Nicolás Maduro, República Dominicana no ha quedado fuera de la lupa. Ante el hecho, donde se debate la legalidad con la necesidad pragmática, algunos cuestionan que el país haya prestado dos de sus aeropuertos para la logística norteamericana.
Y aquí conviene establecer tres cosas, primero, que el presidente Luis Abinader no reconoció la legitimidad de la proclamación de Maduro tras las elecciones de julio de 2024 y siempre ha reiterado su respaldo a una transición democrática en Venezuela (Vzla).
Segundo, que República Dominicana no tiene -el gobierno de Maduro las rompió unilateralmente- relaciones diplomáticas con Vzla y tercero, que lo que el gobierno dominicano autorizó, de forma temporal y restringida, fue solamente el uso logístico (reabastecimiento, transporte de equipos y movimiento de personal técnico) en áreas de los aeropuertos San Isidro y AILA, no ataques ofensivos desde nuestro territorio.
Estipulaciones enmarcadas en acuerdos de cooperación antidrogas firmados en 1995 y ampliados mediante protocolo en 2003 ya que la lucha contra el narcotráfico no es un asunto retórico sino de seguridad nacional y la cooperación con EUA ha fortalecido la vigilancia e interdicción con un impacto directo en incautaciones y control de nuestro espacio aéreo y marítimo.
Por tanto, pretender culpar a República Dominicana por cumplir acuerdos vigentes, limitados y supervisados, es confundir cooperación técnica con beligerancia. Y si bien es cierto que un Informe público sobre el alcance, controles y las acciones operativas realizadas sería conveniente, Abinader ha hecho lo correcto al defender principios democráticos y proteger la seguridad regional mediante cooperación regulada.
