Consejo-taller

Una lectura al primer Consejo de Gobierno de 2026 es que el presidente Luis Abinader está muy claro en que a su gobierno ya solo le quedan dos navidades y que él tiene que aprovechar al máximo este tramo porque si lo hace mal nunca tendría otra oportunidad para revertir.
El que haya empezado la jornada pidiendo a sus funcionarios priorizar transparencia, eficiencia y coordinación, tres palabras que en la administración pública suelen decirse mucho, pero cumplirse poco, confirma lo anterior.
Pero lo novedoso de este encuentro no fue solo el discurso sino el método. El gobierno asumió una lógica de gestión por resultados tomando los más de 600 programas en cartera y concentrando el seguimiento en 40 a 50 acciones de alto impacto, todas vinculadas a las metas presidenciales 2026. Una decisión correcta porque cuando todo es “prioridad”, en la práctica nada lo es.
La presencia del BID y del exministro del gabinete británico, Sir Francis Maude, apoyando la metodología a aplicar fue un punto trascendente ya que no es usual ver expertos extranjeros trabajando de la mano con un consejo de ministros. Algo que lleva a pensar que Abinader quiere blindar el año con una narrativa de gobernanza moderna pero que también que reconoce que el talón de Aquiles no es planificar sino realizar lo planificado.
Sin embargo – y ese es el reto- la credibilidad se gana con resultados. Por lo que el desafío de este consejo-taller es que el país pueda ver un tablero público con metas, responsables de gestión, cronogramas e indicadores, pero, sobre todo, que premie la eficiencia y sancione la improvisación.
