Des-caradas: rostros silenciados que vuelven a hablar

Sarragúa Leyva.
ESPAÑA.- La exposición “Des-caradas” de la artista Covadonga Sarragúa Leyva irrumpe con fuerza en el panorama cultural al presentar una serie de obras que dialogan entre la historia y la pintura, abordando las dos caras de la mujer: la de épocas pasadas y la de la actualidad. A través de técnica mixta, principalmente óleo sobre tabla, la creadora construye retratos que impactan por su intensidad estética y su carga simbólica.
Mujeres históricas bajo una nueva mirada
Figuras como Juana la Loca e Isabel la Católica son revisitadas desde una perspectiva crítica que invita a reflexionar sobre cómo habrían sido percibidas en el mundo actual. La muestra también incluye referencias a personajes como María Teresa de Austria (1638–1683), cuyos rostros cobran vida en composiciones que evocan poder, dolor y silencio.
Según la artista, estas obras representan “las dos caras de la mujer, antes y ahora”, destacando los contrastes entre el rol histórico femenino y su evolución en la sociedad contemporánea. Cada pieza funciona como un puente entre épocas, mostrando miradas cargadas de antigüedad reinterpretadas bajo el ojo moderno.
Homenaje a voces olvidadas
“Des-caradas” es también un homenaje a diez mujeres de la historia española que, pese a sus logros, fueron silenciadas o marginadas. Algunas enfrentaron destinos trágicos: “una fue degollada y otra encerrada”, expresó Leyva, aludiendo a los finales dramáticos que marcaron sus vidas.
RLa artista enfatiza que su obra no busca reproducir fotografías, aunque el realismo de sus retratos genere esa percepción. “Me dicen constantemente que parecen fotografías, y eso me fastidia”, confesó, aclarando que cada rostro es producto de óleo sobre tabla, trabajado con minuciosidad para transmitir una atmósfera única.
Más allá de su estética, la exposición invita al espectador a cuestionar la historia oficial y reconocer la importancia de estas figuras femeninas. Para Leyva, se trata de rescatar la memoria de mujeres que vivieron en épocas complejas, muchas veces sin un final feliz y sin la posibilidad de sobresalir plenamente.
Con “Des-caradas”, el arte se convierte en un acto de justicia simbólica: una forma de devolver voz y rostro a quienes fueron relegadas al silencio.
