Huele a peligro

En el debate público hay temas que hacen ruido y otros, que aunque toquen el bolsillo y la salud de millones, pretenden pasar desapercibidos. La reforma al financiamiento del Seguro Familiar de Salud (SFS) con la llamada cápita diferenciada por edad y sexo, es uno de esos.
Y es que, sobre el papel, la propuesta de la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborares (Sisalril) de distribuir mejor el riesgo para favorecer a la población vulnerable luce razonable. Sin embargo, la Asociación Dominicana de Igualas Médicas y ARS (Adimars) ha encendido una alarma preocupante cuando advierte sobre el riesgo sistémico que amenaza el SFS.
Revelan que hasta diez ARS privadas podrían quebrar; que más de 3,000 empleos estarían en juego y que el nuevo esquema empujará a cientos de miles de afiliados hacia las ARS grandes, reduciendo la competencia real.
Adimars recuerda que cuando se alteran los ingresos, las ARS renegocian con las clínicas y los médicos, algo que subiría los copagos y por tanto encarecería la afiliación. De hecho, ya el per cápita para dependientes adicionales ronda los 1,920 pesos.
De ahí lo importante de ponderar la alternativa – juiciosa y menos disruptiva- que plantea la Adimars y es la de mantener la cápita nivelada y aplicar un ajuste adicional de riesgo focalizado hacia los mayores de 55 años, que es donde se concentra el mayor gasto, pero sin desbalancear de golpe el sistema.
Porque reconocer que un adulto mayor consume más salud no obliga a malograr el modelo entero. Lo sensato sería un tránsito mixto, gradual y transparente. Con estudios actuariales públicos, simulaciones de impacto y un verdadero diálogo con todos los actores, empezando por los afiliados, que son los que pagan. Porque en materia de salud improvisar siempre huele a peligro.
