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lunes, febrero 6, 2023
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Algunas pruebas de la evolución humana que podemos encontrar en nuestro cuerpo

Nuestro cuerpo alberga vestigios de hace millones de años que ya no utilizamos, y poco a poco vamos perdiendo. Puedes comprobarlo tú mismo.

La especie humana es el mayor triunfo de la evolución en el planeta Tierra, y por eso estamos en la cúspide de la pirámide. Pero nuestro cuerpo aún «recuerda» cuando vivíamos en los árboles o caminábamos a cuatro patas. Conserva músculos y funciones que fueron vitales para sobrevivir, aunque ya no nos sirven de nada.

El caso más curioso y espectacular de vestigio es el músculo palmaris longus. Coloca tu brazo en una superficie plana, como una mesa, con la palma de la mano hacia arriba. Presiona tu pulgar sobre tu meñique, y mueve la mano hacia adelante. Puedes verlo más claro en la foto de apertura de la noticia.

En el 85% de las personas aparece un tendón en mitad de la muñeca. Se llama palmaris longus o músculo palmar largo. Pero el 15% de los humanos, ya no lo tienen. Es un músculo vestigial, es decir, que no se usa. Por eso está desapareciendo. Nuestros ancestros lo utilizaban cuando caminaban a cuatro patas, para hacer más fuerza y maniobrar mejor. Está muy desarrollado en los monos actuales.

Como ya no sirve, los cirujanos estéticos lo quitan para ponerlo en los labios, u otras partes que hay que tensar.

Otros tres músculos vestigiales están en nuestras orejas. Prueba a mover tus orejas en diferentes direcciones. Algunas personas pueden hacerlo, pero solo levemente. Otras no. Es un vestigio de los músculos que a animales como el perro o el gato les permiten mover las orejas para situar a presas o depredadores.

Nosotros ya no los necesitamos, por eso los tenemos atrofiados y apenas podemos mover las orejas.

Otro recuerdo del pasado es la piel de gallina, cuando hace frío. Hace cientos de miles de años, cuando teníamos el cuerpo lleno de pelo, la piel de gallina lo erizaba y nos protegía mejor del frío, como les pasa a los animales. ¿Te has fijado cómo se le hinchan las plumas a las palomas o el pelo a los perros en un día frio? Esa es su «piel de gallina», que a nosotros ya no nos sirve.

Un vestigio muy curioso es el coxis, un hueso en el extremo de la columna vertebral que termina en el culo, el inicio de la cola en muchos animales. Nuestro cuerpo aún «recuerda» esa cola, y por eso el coxis cambia entre personas. Algunas tienen 3 vértebras, y otras 5. Incluso, de vez en cuando, nace un niño con una cola vestigial.

Por último, el vídeo relata un recuerdo genético ancestral de los bebés: durante los primeros 6 meses agarran cualquier cosa que les pongas en las manos o los pies. Incluso, pese a su fragilidad, un bebé tiene la fuerza suficiente para quedar colgado de una barra, sujetándose con las manos. Un recuerdo de cuando había que sujetarse en las ramas de los árboles para sobrevivir.

Nuestro cuerpo alberga innumerables pruebas que demuestran la evolución humana. Unos vestigios que se remontan millones de años atrás en el tiempo.

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