Guido Gómez: el nuevo edificio y la defensa del patrimonio público

A Guido Gómez Mazara se le reconoce por una forma directa de actuar, sin ambigüedades ni concesiones innecesarias. Ese es su rasgo visible en lo personal y también en lo político desde el gobierno o en la oposición, y hoy se manifiesta con mayor claridad en su desempeño dentro de la administración pública.
Puede que a muchos no les guste su estilo pero esa es su personalidad. Sin entrar en definiciones de Karl jung.
El Dr. Guido Gómez, tras permanecer más de veinte años fuera del gobierno —producto de un largo período en el que el PRD-PRM no ocupó el poder—, fue designado en agosto de 2024 como presidente del Consejo Directivo del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), iniciando una gestión que ha ido marcando un estilo propio.
Desde su llegada, comenzó a definir una línea de trabajo orientada a la eficiencia administrativa, la revisión de prácticas heredadas y la toma de decisiones con impacto estructural, más allá de acciones coyunturales o de corto plazo.
Evaluar una gestión pública —tal como escribí en un artículo anterior— en pocos meses, siempre implica limitaciones; pero cuando existen señales claras de dirección, coherencia y resultados verificables, resulta legítimo analizar el alcance de las medidas adoptadas.
Por tanto, la inauguración del nuevo edificio que alojará al Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones muestra con hechos lo que Guido Gómez Mazara había venido sosteniendo. La teoría hizo simbiosis con la realidad. Algo muy bueno e importante en un dirigente político, porque de esta estirpe escasean.
La inauguración del edificio propio de INDOTEL representa uno de los hitos más relevantes de esta etapa. La decisión pone fin a años de alquileres costosos que no generaban ningún activo para el Estado dominicano.

Más allá del valor inmobiliario, la acción tiene un significado institucional: proteger el patrimonio público y transformar un gasto recurrente en una inversión permanente que fortalece a la entidad.
Este tipo de decisiones, aparentemente simples, revelan una visión administrativa clara. Son las “pequeñas” acciones que permiten identificar cuando un funcionario piensa en términos de Estado y no de coyuntura.
El beneficio directo es para el país, que consolida activos públicos, pero también para el gobierno, que puede exhibir una gestión enfocada en el uso responsable de los recursos y en la corrección de distorsiones históricas.
La medida se inscribe dentro de un enfoque más amplio de ordenamiento institucional, donde se prioriza la racionalidad del gasto, la transparencia y la sostenibilidad de las decisiones administrativas.
Reconocer estos avances no implica ignorar los desafíos que aún enfrenta el sector ni renunciar a la evaluación crítica. La función pública exige resultados, pero también coherencia y continuidad en el tiempo.
En un contexto donde la ciudadanía demanda mayor pulcritud en el manejo de los fondos públicos, acciones como esta contribuyen a fortalecer la credibilidad institucional y a generar confianza en la gestión estatal.
La inauguración del edificio de INDOTEL no es un acto político. Es una señal concreta de que la administración pública puede avanzar cuando se toman decisiones responsables, orientadas al interés general y a la preservación del patrimonio nacional. Y, aún más contundente fue su discurso interpretado como una sutil renuncia de un político que no actúa apegado a una posición, sino más bien a convicciones.
Gracias, Guido Gómez Mazara.
¡Ojalá encuentres imitadores!
