Innovación social
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El término se remonta a principios del siglo XX o mucho más atrás, pero desde mediados del 1985 se retoma con más énfasis, pero su utilización exacta no está muy clara.

Pero su uso de mayor frecuencia está utilizado como concepto de política, negocio, sociología, derecho, economía y otros usos en ciencias sociales.

La verdad es que en estos momentos de nuevas tecnologías, nuevas tendencias o paradigmas que se vienen realizando en otros campos, la sociedad está un poco atrasada en los cambios estructurales en lo concerniente al territorio, a los asuntos políticos, educativos y del conjunto de las normas y reglas de convivencia social.

Es de sumo interés que demos un giro a muchas Instituciones que si bien funcionaron durante muchos siglos en estos momentos están agonizando, la República Dominicana necesita tomarse en serio los nuevos restos que nos trae la realidad social contemporánea, necesitamos reformar muchas entidades como «El Ayuntamiento, El Congreso, El Poder Ejecutivo, El Judicial, La Familia y otras instituciones sociales» que no podrán responder a las realidades que nos está presentando hace años la nueva realidad social que vive la humanidad.

Los problemas de salud, económicos, ambientales y políticos están presente más que nunca en nuestras vidas y la dirección política actual a nivel mundial está con las manos atadas por no tomar decisiones a tiempo que debieron ser tomadas, por eso hemos visto que independientemente de que esta Pandemia del Coronavirus no será tan letal como la peste o la última parte con la que tuvimos que lidiar del 1918-1920 lo que sí podemos estar seguros es que los próximos problemas en este mismo tenor y los señalados anteriormente serán mucho más contundentes y sus síntomas lo estamos sintiendo hace ya varias décadas.

El tiempo corre y nosotros estamos en un momento estelar de la humanidad para parafrasear a «Stefan Zweig» pero que necesitamos acciones contundentes no tenemos que decapitar ni al Rey, ni al Presidente, no tenemos que tomar la Bastilla, ni el Capitolio, ni el Palacio Nacional; lo que tenemos que hacer es pactos sociales concretos por encima de los intereses grupales y personales, tomar el toro por los cuernos y transformar de manera oportuna nuestro sistema social antes de que sea tarde.


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