Prudencia y per cápita

El debate sobre la Resolución 624-02 del Consejo Nacional de la Seguridad Social referente a la per cápita diferenciada en el seguro de salud del régimen contributivo no es un pleito entre administradoras sino una discusión sobre la sostenibilidad del sistema y donde, para garantizar su estabilidad, la prudencia debe imponerse ante la prisa.
Por tanto, la impugnación que hace la Asociación Dominicana de Igualas Médicas y ARS (ADIMARS) no es un simple rechazo al ajuste por riesgo sino un cuestionamiento técnico a una redistribución financiera sustentada casi exclusivamente en edad y sexo, variables que por sí solas no reflejan el verdadero perfil de peligro sanitario de la población.
La salud no es una fórmula simplificada; es un fenómeno complejo que exige datos robustos, análisis epidemiológico y consenso institucional entre otras variables y el anterior esquema, con sus tensiones normales, había logrado estabilidad operativa durante años.
La modernización es buena, solo que las alarmas vinculadas al caso SENASA introdujeron dudas legítimas sobre la calidad de la información que hoy sirve de soporte a las decisiones, y reformar sobre cimientos cuestionados es un riesgo que el país no puede permitirse.
Por eso, el llamado es primero, al presidente Luis Abinader para que detenga la aplicación precipitada de la resolución 624-02 y se abra un espacio de revisión técnica real, y segundo, al Tribunal Superior Administrativo que conocerá la impugnación, para que la evalúe con serenidad jurídica y visión de Estado.
Aquí no se trata de favorecer sectores sino de proteger el sistema que sostiene la salud colectiva. Porque una cosa es modernizar y otra, peligrosamente diferente, es improvisar.
