Santos y el Mescyt

El que Rafael Evaristo Santos Badía haya sido designado ministro de Educación Superior Ciencia y Tecnología (Mescyt) en medio del proceso de fusión con el Ministerio de Educación es una confirmación de la irreversibilidad del hecho, pero al mismo tiempo, el envío de una señal.
Y es que, a Santos, profesor, abogado, gremialista y expresidente de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), quien también fue dos veces diputado, exsuperintendente de seguros y legislador del parlamento centroamericano, se le tiene como uno de los hombres mas conocedores de la realidad educativa nacional.
Es por eso por lo que, y a juicio de algunos autoproclamados expertos en la “Luisología” (una especie de “ciencia” dedicada a interpretar el comportamiento del presidente Luis Abinader), mover a Santos del Infotep, donde hizo un trabajo encomiable al Mescyt, procura mandar un mensaje a los sectores que hoy objetan la unión de ambas instituciones.
Rafael Santos es una figura potable y respetada en el ámbito de la educación preuniversitaria y muy especialmente en los predios de la ADP -una de las voces mas críticas a la fusión- y que quizás ahora por lo menos le baje decibeles a su discurso.
Así las cosas, y aparte de dar continuidad a los logros de la buena gestión de su antecesor Franklin García Fermín, la labor del nuevo ministro será la de allanar los caminos del proceso y hacer consensos para lograr el objetivo. Pero, sobretodo, empaparse de los intríngulis del Mescyt y así ya dominar todos los escenarios.
Señales que no pasan desapercibidas para los Luisólogos quienes aseguran que lo de Santos fue el primer paso para, en su momento, designarlo como ministro unificado.
