Scarlet Benzán: 30 años de trayectoria política no se borran con una opinión
A quienes hoy se dedican a cuestionar el liderazgo y la estructura política de Scarlet Benzán, les convendría hacer un ejercicio de memoria histórica antes de emitir juicios que, en ocasiones, parecen responder más a intereses particulares que a una evaluación objetiva de la realidad política.
La trayectoria de una dirigente no se construye de la noche a la mañana, ni se mide por la cantidad de personas que dicen apoyarla en las redes sociales, ni mucho menos por las opiniones de quienes pretenden convertirse en jueces de su liderazgo. La estructura política se demuestra con trabajo, permanencia, capacidad de organización y resultados electorales.
Y Scarlet Benzán tiene una historia política que merece ser examinada con seriedad.
Hablar de aproximadamente 30 años de ejercicio político significa hablar de una dirigente que ha atravesado distintas etapas de la vida partidaria dominicana. Desde su militancia en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), pasando por los procesos de transformación y división de esa organización, hasta la fundación del Partido Revolucionario Moderno (PRM), su trayectoria no puede analizarse como si se tratara de una figura improvisada o recién llegada a la actividad política.
Quien ha permanecido durante décadas en la política conoce sus dificultades, sus contradicciones, sus procesos de reorganización y, sobre todo, el valor de construir relaciones políticas que se mantengan más allá de una coyuntura electoral.

Por eso, cuando alguien cuestiona si Scarlet Benzán tiene estructura, la pregunta que corresponde hacerle es muy sencilla: ¿con qué criterios está midiendo esa estructura? ¿Con percepciones personales o con los resultados que ha demostrado su equipo?
LOS RESULTADOS ELECTORALES TAMBIÉN HABLAN
En política, las opiniones son libres, pero los resultados merecen ser analizados.
En las elecciones de 2024, el equipo político que se atribuye a Scarlet Benzán logró colocar al tercer diputado más votado y al tercer regidor más votado, según los datos que hemos tomado como referencia para este análisis.
Ese dato merece una explicación política.
Si una estructura es capaz de respaldar candidaturas que alcanzan posiciones tan destacadas en la votación, ¿cómo se puede afirmar, sin presentar argumentos sólidos, que no existe capacidad de organización ni liderazgo?
Una estructura política no se demuestra únicamente llenando salones, convocando reuniones o publicando fotografías. Se demuestra cuando el trabajo organizativo se convierte en respaldo electoral, cuando los dirigentes logran movilizar voluntades y cuando un equipo tiene capacidad para competir en escenarios donde cada voto cuenta.
Los resultados de 2024, por tanto, deben formar parte de cualquier evaluación seria sobre la capacidad política de Scarlet Benzán. No significa que un resultado electoral sea la única medida del liderazgo, pero sí constituye un elemento que no puede ignorarse cuando se pretende discutir la existencia de una estructura.
LA MEMORIA POLÍTICA NO PUEDE SER SELECTIVA
En los partidos políticos suele ocurrir algo curioso: algunos dirigentes reconocen la trayectoria de sus compañeros cuando necesitan su apoyo, pero después cuestionan sus capacidades cuando esos mismos compañeros adquieren protagonismo o comienzan a consolidar espacios de poder.
Esa doble moral política debe ser denunciada.
La experiencia acumulada durante décadas no desaparece porque determinados sectores decidan desconocerla. Tampoco se puede borrar la historia de una dirigente simplemente porque su liderazgo no coincida con los intereses de quienes pretenden establecer quién tiene derecho a participar, crecer o aspirar dentro de una organización.
El PRM no se construyó exclusivamente con quienes hoy ocupan posiciones de dirección. Su historia también está vinculada al esfuerzo de hombres y mujeres que recorrieron comunidades, organizaron equipos, defendieron sus ideas y contribuyeron a levantar una nueva organización política.
En esa historia, la trayectoria de Scarlet Benzán debe analizarse con el rigor que merece cualquier dirigente que ha dedicado buena parte de su vida a la actividad partidaria.
CUESTIONAR ES LEGÍTIMO, PERO HAY QUE ARGUMENTAR
Nadie está obligado a respaldar políticamente a Scarlet Benzán. En una organización democrática, las diferencias son naturales y el debate es necesario.
Pero una cosa es disentir de una dirigente y otra muy distinta es desconocer su trayectoria sin presentar argumentos que sustenten semejante cuestionamiento.
Quien sostenga que Scarlet Benzán carece de estructura debería explicar qué entiende por estructura, cuáles indicadores utiliza para medirla y cómo interpreta los resultados electorales atribuidos a su equipo en 2024.
Porque si la discusión es sobre liderazgo, hay que hablar de liderazgo. Si es sobre organización, hay que evaluar la organización. Y si es sobre resultados, hay que colocar los números sobre la mesa.
Lo contrario es convertir una discusión política en una competencia de descalificaciones.
SCARLET BENZÁN Y EL DERECHO A QUE SE RECONOZCA SU TRAYECTORIA
Defender la trayectoria de Scarlet Benzán no significa afirmar que sea una dirigente perfecta ni que esté exenta de críticas. Significa reconocer que su recorrido político, su permanencia en la actividad partidaria y los resultados que se atribuyen a su equipo deben ser parte fundamental de cualquier valoración responsable.
En política, nadie debe ser evaluado únicamente por sus aspiraciones, sus relaciones o sus posiciones circunstanciales. También debe ser evaluado por lo que ha construido a lo largo del tiempo.
Treinta años de trayectoria no garantizan automáticamente el éxito, pero sí representan una experiencia que no puede despacharse con ligereza. Y cuando esa experiencia se combina con resultados electorales relevantes, lo razonable es investigar, analizar y debatir, no descalificar por descalificar.
La política no es un concurso de quién habla más fuerte, sino un ejercicio de organización, perseverancia y capacidad para convertir el trabajo en resultados.
A quienes dudan de la estructura política de Scarlet Benzán, les dejamos una reflexión final: antes de negar la existencia de un liderazgo, revisen su historia, examinen sus resultados y expliquen sus argumentos.
Porque las opiniones pueden generar ruido por un momento, pero la trayectoria se construye durante años.
Y en política, la historia de una dirigente no se borra simplemente porque a algunos les incomode reconocerla.