Un diseño público para fomentar la medicina privada
El servicio público de salud fue diseñado para fomentar la medicina privada: jornadas muy cortas, salarios fijos, ausencia de incentivos al desempeño, médicos con conflictos de intereses y presupuestos sin garantías de resultados para los más pobres. Resultados: mayor privatización y elevado gasto familiar de bolsillo
El nuevo remozamiento del hospital Salvador B. Gautier tendrá una inversión de 655,4 millones de pesos: 455.4 millones destinados a mejorar la infraestructura y los restantes 200.0 millones a renovar 11 quirófanos y a adquirir equipos médicos con los últimos avances de la ciencia.
En el último medio siglo ese remozamiento se ha hecho en más de 6 ocasiones y los servicios públicos todavía continúan a la zaga de los privados. Así lo hizo el presidente Leonel Fernández. La administración de Danilo Medina gastó más de 3,000 millones en la remodelación de 56 hospitales, sin lograr un impacto significativo en la aceptación de los servicios por parte de la población.
¿Por qué a pesar de esas altas inversiones recurrentes la medicina pública no ha logrado el sitial que le corresponde y que reclaman los más pobres? ¿Por qué a pesar de las transformaciones dispuestas por ley 87-01 de seguridad social la privatización de los servicios y el gasto familiar de bolsillo continúan creciendo?
El crecimiento de la inversión eleva el costo de la red hospitalaria, a menos que se produzcan avances reales y sostenidos en la cantidad, oportunidad y calidad. Lamentablemente ello no ha ocurrido ya que las estadísticas de la SISALRIL demuestran que la demanda privada continua alta y creciendo dentro del SFS.
El costo unitario de los servicios de los nuevos y modernos equipos del Gautier ha sido y continuará siendo muy elevado debido a que los médicos especialistas que los utilizan solo asisten en promedio unas 8 horas a la semana. Un costo considerablemente mayor que en las clínicas privadas donde trabajan 40 horas a la semana, garantizando un uso más intensivo y racional de esos equipos.
Estos resultados insuficientes se explican porque estas inversiones nunca han incluido el necesario “remozamiento” del modelo de asignación y contratación de los recursos humanos
¿Quiénes en realidad velan por el uso eficiente de los hospitales costosamente remozados? Los médicos carecen de incentivos a la dedicación y producción porque reciben un salario fijo mensual. Mientras menos pacientes atienda el especialista en el hospital, más clientes y mayores ingresos tendrá en la clínica.
En más de un 90% los directores de hospitales son dueños de clínicas, accionistas y/o especialistas a tiempo completo. ¿Por qué intensificar el uso de estos costosos equipos si ya tienen un salario asegurado con el menor esfuerzo y sus mayores ingresos dependen de su ejercicio privado?
En buena medida, la falta de incentivos a la dedicación y a la productividad explica porque con tanta frecuencia esos equipos se “desaparecen, se dañan y/o carecen de insumos”. Es difícil decirlo y asimilarlo, pero el sistema público de salud fue diseñado para fomentar la medicina privada: jornadas muy cortas, salarios fijos, ausencia de incentivos al desempeño, médicos con conflictos de intereses y presupuestos asignados sin garantías de resultados tangibles para los más pobres. Resultados: mayor privatización y elevado gasto familiar de bolsillo.
¿A usted no le parece un contrasentido que en un sistema público “basado en salud, primero la gente”, existan generosos incentivos a la antigüedad, al trabajo a distancia y al riesgo profesional y cero incentivos a la dedicación y a la prestación de los servicios a las familias más pobres y vulnerables? ¿A quiénes beneficia esta notable asimetría?
Obviar esta realidad ha sido siempre el principal problema del servicio público de salud. Se gastan millones y millones en remozamientos dejando intacto un sistema de contratación que no estimula la dedicación, que fomenta conflictos de interés, y que mantiene un horario hospitalario que minimiza el uso de costosos equipos e instrumentos.
La Fundación Seguridad Social para todos (FSSPT) considera necesaria una mayor inversión para modernizar a los hospitales y a las unidades de atención primaria. Pero insiste en la necesidad de que la misma esté acompañada del establecimiento de fuertes incentivos a la dedicación y al desempeño, como plantea claramente el Art. 173 de la Ley 87-01.
Hace falta una mayor conciencia de las autoridades nacionales y sectoriales de que para aprovechar el necesario remozamiento de la infraestructura hospitalaria es imprescindible un remozamiento similar estableciendo verdaderos y robustos incentivos a la dedicación y al desempeño.