Banreservas y la diáspora

La reciente Feria Inmobiliaria Banreservas en Madrid, España, confirma que la diáspora dominicana no debe ser vista solo como fuente de remesas, sino como un actor económico con capacidad de inversión, sentido de pertenencia y deseo de construir patrimonio en su país.
Los resultados hablan por sí solos. Preaprobaciones hipotecarias por más de 3,798 millones de pesos a tasas preferenciales; cientos de unidades habitacionales gestionadas y un notable crecimiento frente a la edición anterior. Pero más allá de las cifras, lo relevante fue reafirmar que el dominicano que vive fuera sigue mirando hacia su tierra.
En la gestión de Leonardo Aguilera, Banreservas ha logrado articular dos ferias inmobiliarias de alto impacto. La primera en Nueva York y Lawrence, y esta de Madrid. Ambas exitosas y con la orientación estratégica de llevar el banco donde está la diáspora, acercarle soluciones financieras y transformar la nostalgia en inversión segura.
Y eso tiene un valor económico, pero también humano. Económico, porque dinamiza la construcción, el crédito hipotecario y la inversión inmobiliaria, y humano, porque permite que familias de criollos residentes en el exterior aseguren un techo, fortalezcan su patrimonio y mantengan vivo su vínculo con República Dominicana.
El que estas iniciativas inmobiliarias cuenten con el aval del Banreservas garantiza depuración, proyectos confiables, transparencia y orientación adecuada. Porque una vivienda para un dominicano ausente es más que una propiedad, significa raíz, regreso y futuro. Por eso, cuando la banca pública los ayuda a materializar sus sueños, también está haciendo patria.
