Luis Abinader, primer presidente dominicano que aplica la meritocracia para la elección del presidente de la Suprema Corte de Justicia
El presidente Luis Abinader se acaba de casar con la gloria al tener el poder constitucional de designar, mediante el Consejo Nacional de la Magistratura, al presidente de la Suprema Corte de Justicia.
Con la designación del magistrado Justiniano Montero, se rompe el estigma que si no eres político, no te designan, y quien hace esto es el presidente más honesto de la historia de la República Dominicana.
¿Quién es Justiniano Montero? Nació en Jorgillo, una comunidad del municipio de El Cercado, provincia San Juan de la Maguana, en el sur profundo del país. Casado con Mary Estrella, padre de tres hermosos hijos, es doctor en Derecho, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Su historia se parece a la de tantos dominicanos que no arrancaron con privilegios y encontraron en la educación la manera de abrirse camino. En un país donde el lugar de nacimiento todavía pesa sobre las oportunidades de una persona, que alguien llegue desde una comunidad apartada a una de las más altas posiciones de la justicia dice mucho.
Y llegó por escalones: fue asistente de profesor antes de ser profesor. Ejerció como abogado privado antes de entrar a la carrera judicial como juez de paz. En esa etapa hizo algo poco común para la época: nunca cobró a los ciudadanos los traslados que debía hacer en el ejercicio de su función.
Luego fue juez de primera instancia, de la corte de apelación, presidente de cámara civil y comercial, director de carrera judicial. Cada paso le dejó más que años de servicio: conocimiento directo de cómo funcionan los tribunales de verdad.
En 2019 fue designado juez de la Suprema Corte, presidente de la Primera Sala Civil y Comercial, antes de ser designado hoy presidente de la Suprema Corte de Justicia.
Además, representa al país ante la Comisión Iberoamericana de Ética Judicial y dirige la Cátedra de Ética Judicial Manuel Ramón Ruiz Tejada.
Es autor del Manual de Ética Judicial y participó en obras colectivas como La Constitución dominicana contada por los jueces, además de artículos, ensayos, ponencias y conferencias sobre Derecho Civil, proceso, función pública, ética e independencia judicial.
Por todas estas condiciones, Justiniano Montero es merecedor presidir la Suprema Corte de Justicia. No solo por el juez que es hoy, sino por el camino que ha hecho para llegar. Desde Jorgillo hasta la presidencia de la Suprema Corte de Justicia.
Dios bendiga República Dominicana y, en especial, nuestra Suprema Corte de Justicia.
“Avancemos por el buen camino, siempre dirigidos por el poder de Dios”.