Los datos, la nueva riqueza invisible que República Dominicana puede convertir en desarrollo

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Los datos, la nueva riqueza invisible que República Dominicana puede convertir en desarrollo
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SANTO DOMINGO.– La economía del dato se perfila como uno de los mayores activos estratégicos del siglo XXI y República Dominicana tiene ante sí la oportunidad de transformar millones de huellas digitales generadas cada día por sus ciudadanos en una herramienta para fortalecer las políticas públicas, impulsar la competitividad empresarial y mejorar la toma de decisiones basada en evidencia.

Cada búsqueda en internet, compra en línea, video reproducido, comentario publicado o reacción en redes sociales genera información con un creciente valor económico, social y tecnológico. Esa riqueza, que no proviene de recursos naturales ni de procesos industriales, representa un nuevo capital que, gestionado con responsabilidad, podría convertirse en un motor del desarrollo nacional.

Una economía que crece de forma silenciosa

El desafío del país ya no consiste únicamente en ampliar el acceso a internet o incorporar nuevas tecnologías. El siguiente paso pasa por proteger los datos, analizarlos de forma ética y convertirlos en inteligencia estadística capaz de orientar mejores decisiones tanto en el sector público como en el privado.

La transformación digital ya es una realidad. De acuerdo con una investigación del Centro de Análisis y Estudio de la Comunicación (Caesco), el 68.3 % de los dominicanos tiene presencia en redes sociales, lo que equivale a aproximadamente 7.9 millones de identidades digitales. Además, el teléfono móvil se consolidó como la principal puerta de entrada al ecosistema digital.

Detrás de estas cifras existe un fenómeno mucho más profundo: millones de dominicanos producen diariamente datos que reflejan hábitos de consumo, formas de comunicación, movilidad, preferencias comerciales, intereses culturales y patrones de comportamiento con un enorme potencial analítico.

Redes sociales: la mayor fábrica de datos del país

Las plataformas digitales concentran una parte significativa de esa generación de información. TikTok lidera el alcance publicitario con 7.9 millones de usuarios, seguida por YouTube con 7.5 millones, Facebook con 6.1 millones, Instagram con 5.1 millones y LinkedIn con 2.4 millones. También forman parte del ecosistema Snapchat y X.

Estas cifras trascienden el liderazgo de determinadas aplicaciones. Representan la evidencia de que la República Dominicana dispone de un enorme volumen de datos digitales producidos diariamente por millones de ciudadanos a través de sus interacciones.

Cada reproducción de un video, compra electrónica, búsqueda en internet, contenido compartido o comentario forma parte de una economía basada en la información que adquiere cada vez mayor relevancia a nivel global.

El mundo ya cambió la forma de informarse

La transformación tampoco es exclusiva de República Dominicana. El más reciente informe del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo, elaborado con encuestas de YouGov a cerca de 100,000 personas en 48 países, marca un cambio histórico: por primera vez las redes sociales y las plataformas de video superaron a la televisión, la radio y los medios tradicionales como principal vía para acceder a las noticias.

Según el estudio, el 54 % de los encuestados utilizó redes sociales o plataformas de video para informarse durante la semana previa a la encuesta. Ese porcentaje aumenta a 56 % cuando se incluyen los asistentes conversacionales basados en inteligencia artificial, mientras que la televisión quedó en 52 %, los sitios web y aplicaciones de medios alcanzaron 51 % y la radio descendió hasta 21 %.

La tendencia resulta aún más marcada entre los jóvenes de 18 a 24 años, para quienes las plataformas digitales ya constituyen la principal fuente de información.

Del dato a las decisiones inteligentes

El verdadero valor de esta transformación no radica únicamente en la generación masiva de información, sino en la capacidad para convertir esos datos en conocimiento útil.

Las grandes plataformas tecnológicas ya utilizan inteligencia artificial, analítica avanzada y modelos estadísticos para comprender patrones de comportamiento, recomendar contenidos, anticipar preferencias y optimizar servicios, siempre dentro de los límites establecidos por las normativas y políticas de privacidad.

República Dominicana podría aprovechar enfoques similares mediante el uso de datos anonimizados, respetando los derechos fundamentales de los ciudadanos, para fortalecer áreas estratégicas del desarrollo nacional.

Estadística predictiva para mejorar las políticas públicas

Durante décadas, la estadística permitió conocer qué ocurrió. Hoy, la analítica predictiva permite anticipar qué podría suceder y dónde conviene intervenir primero.

Modelos de regresión pueden identificar factores asociados con la deserción escolar o el abandono universitario. Algoritmos como Random Forest ayudan a detectar combinaciones de variables que incrementan el riesgo de accidentes de tránsito. Los modelos bayesianos fortalecen la vigilancia epidemiológica, mientras que las series de tiempo permiten proyectar tendencias demográficas y el análisis espacial facilita determinar dónde será necesario construir nuevas escuelas, hospitales o infraestructuras de transporte.

La diferencia es sustancial: las instituciones dejan de actuar únicamente cuando surge un problema y desarrollan capacidades para anticiparlo.

Una oportunidad para las empresas

El sector privado también enfrenta una oportunidad estratégica.

La nueva economía del dato ya no consiste solamente en vender más productos. También permite reducir desperdicios, optimizar inventarios, prevenir fraudes, mejorar la logística, comprender mejor a los consumidores y desarrollar bienes y servicios ajustados a las necesidades reales del mercado.

Las organizaciones que integren el análisis de datos en su estrategia estarán mejor preparadas para competir en un entorno cada vez más digital y dinámico.

La ciberseguridad como pilar del desarrollo

Todo este ecosistema depende de un elemento esencial: la confianza.

La ciberseguridad ha dejado de ser un asunto exclusivo de especialistas en informática para convertirse en un componente estratégico de la estabilidad económica, la innovación y la protección de los ciudadanos.

Garantizar la privacidad, proteger las bases de datos y fortalecer las infraestructuras digitales resulta hoy tan importante como invertir en carreteras, puertos o redes eléctricas.

Hacia un Índice de la Economía del Dato

Como parte de esa visión de futuro, República Dominicana podría avanzar hacia la creación de un Índice de la Economía del Dato, capaz de medir periódicamente el nivel de preparación nacional en aspectos como conectividad, calidad de los datos públicos, protección de datos personales, ciberseguridad, adopción de analítica avanzada, formación de talento y utilización de modelos predictivos tanto en instituciones públicas como en empresas.

Más que un indicador estadístico, se convertiría en una herramienta para evaluar avances, identificar brechas y orientar decisiones estratégicas de largo plazo.

La riqueza invisible del siglo XXI

Durante décadas, el desarrollo de los países se ha medido mediante variables como el Producto Interno Bruto (PIB), la inflación o el empleo. Sin embargo, la transformación digital incorpora un nuevo desafío: aprender a medir, proteger y aprovechar la enorme riqueza invisible que producen diariamente millones de datos.

La diferencia entre una nación que simplemente consume tecnología y otra que la utiliza para anticipar problemas, fortalecer sus instituciones, impulsar la innovación y mejorar la calidad de vida dependerá, en gran medida, de su capacidad para convertir esa información en conocimiento útil, siempre bajo principios de ética, transparencia y respeto por los derechos de los ciudadanos.


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