Luis Castillo, contento de seguir en la “familia” de los Marineros

Luis Castillo.
ARIZONA.- Mientras los rumores de cambio a su alrededor se intensificaban durante las Reuniones Invernales, Luis Castillo estaba tan desconectado que ni siquiera los escuchó de inmediato.
El estelar abridor dominicano de los Marineros cambia su rutina de la campaña por un meticuloso régimen en la temporada muerta, que incluye pescar prácticamente todos los días en su bote de 40 pies, llamado apropiadamente “La Piedra”, su apodo, en su natal Baní. A menudo, tiene que alejarse varias millas de la costa para atrapar su presa favorita, el pargo rojo, perdiendo señal en el proceso.
“Tienes que irte bien lejos para conseguir lo bueno”, dijo el coach de pitcheo de los Marineros, Pete Woodworth, quien por segunda temporada baja consecutiva visitó a Castillo para verlo en su entorno.
En una temporada baja relativamente tranquila para los Marineros, los rumores en torno a Castillo fueron objetivamente lo más llamativo, aunque al final no se concretó ningún cambio.
Seattle no estaba exactamente ofreciendo a su caballo de batalla. Sin embargo, a medida que los principales lanzadores agentes libres comenzaron a firmar contratos de más de US$200 millones, dejando a otros equipos en busca de opciones más accesibles, los Marineros recibieron un mayor número de llamadas sobre Castillo durante las Reuniones Invernales a principios de diciembre. Según fuentes, las conversaciones con los Medias Rojas y los Cachorros — ambos con jugadores del cuadro de impacto que Seattle buscaba —fueron las que más avanzaron.
El presidente del departamento de operaciones de béisbol de los Marineros, Jerry Dipoto, y el gerente general Justin Hollander, mantuvieron a Castillo informado sobre las conversaciones a través de su agente, Rafael Nieves de Republik Sports. Sin embargo, las negociaciones nunca llegaron al punto de pedirle que renunciara a la cláusula de no cambio que tiene vigente hasta el final del 2025. Esa cláusula expirará después de esta venidera temporada, momento en el que a Castillo le restarán dos años y US$48 millones en su contrato, además de una opción condicionada de US$25 millones para el 2028.
“No tuve una gran reacción”, dijo Castillo. “Todavía me queda la cláusula de no cambio en mi contrato. Pero si el equipo hubiera venido con una negociación, quién sabe qué habría pasado. No es la primera vez que mi nombre ha estado vinculado con algo así”.
Los Yankees, que en su momento fueron considerados el equipo que quedó en el segundo lugar detrás de los Marineros en la puja por Castillo en la Fecha Límite de Cambios del 2022, nunca hicieron una llamada, según una fuente. Tiene sentido, dado que firmaron a Max Fried por ocho años y US$218 millones. Castillo bromeó diciendo que probablemente no habría cumplido con la política de apariencia física del equipo, que no permite el uso de cabello estilo “rastas”.
“Si la opción fuera que tendría que cortarme el cabello, sería menos probable”, soltó Castillo riendo.
Entonces, en lugar de eso, Castillo llegó a Arizona con los mismos tres objetivos que se plantea cada año con su equipo actual: Abrir en el Día Inaugural, ser elegido al Juego de Estrellas y ganar el Premio Cy Young.
“Es bueno porque puedes pasar, tal vez no muchos años, pero sí una cierta cantidad de tiempo con un equipo y crear una familia”, siguió Castillo. “Eso ha pasado. Llevo tres años aquí. He creado esa familia, así que tener la cláusula de no cambio para controlar mi futuro ayuda bastante”.
Aunque Castillo no se vio tan dominante como en el 2022 y el 2023, siguió siendo uno de los abridores más consistentes de las Grandes Ligas.
Castillo tuvo efectividad de 3.64 (EFE+ de 101, donde 100 es el promedio de la liga), WHIP de 1.17, tasa de ponches del 24.3% y tasa de bases por bolas del 6.5% en 175.1 entradas. Su temporada se vio recortada por margen de tres aperturas debido a una distensión de grado 2 en el tendón de la corva izquierda, lo que lo llevó a la lista de lesionados. Sin embargo, comenzó a realizar sesiones del bullpen en los últimos días de la campaña y estaba listo para regresar si los Marineros avanzaban a la postemporada.
La visita de Woodworth — acompañado por el coach de la banca, el dominicano Manny Acta, y el manager Dan Wilson — se produjo un mes después de la eliminación de los Marineros, antes de que se intensificaran los rumores de canje. Fue otro esfuerzo para demostrarle a Castillo lo valioso que es en Seattle.
“Se trata de pasar tiempo juntos y especialmente de ver a ‘Louie’ en su elemento, en el bote pescando, con su familia y con el grupo tan unido que tiene allá. Es especial”, contó Woodworth. “Por dos o tres días, te sientes parte de la familia. La comida es increíble: El pescado que atrapan, su esposa y su mamá lo cocinan… subí como 10 libras en un fin de semana allá. Pero sí, la pasamos muy bien”.
La palabra “familia” ha resonado mucho en los últimos días, tanto del abridor más experimentado de los Marineros como en quienes hablan de él. Y está claro que, pese a la especulación sobre su futuro, Castillo sigue sintiéndose parte de ella.
