De bancas y diputados
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La preocupación de la Federación de Padres de Niños en Escuelas Públicas y Colegios Privados (Fedepadres) ante la proliferación de bancas de apuestas es legítima, especialmente cuando esos negocios operan cerca de escuelas y colegios. Lo que requiere aclaración es la afirmación de que el proyecto aprobado por la Cámara de  Diputados (CD) procura facilitar su expansión.

Porque al examinar la iniciativa se comprueba lo contrario. El proyecto suspende durante diez años el otorgamiento de nuevas licencias, crea una autoridad única para regular y fiscalizar el sector, fortalece las sanciones contra los establecimientos ilegales, prohíbe la participación de menores y establece distancias mínimas respecto de centros educativos, hospitales, iglesias y estancias infantiles.

O sea, que no estamos ante una legislación para llenar el país de nuevas bancas, sino frente a un intento de ordenar una actividad que -lamentablemente- durante años ha crecido con controles insuficientes, una alta presencia de negocios irregulares…y de padrinos.

Y aquí vale reconocer el trabajo de la CD bajo el liderazgo de Alfredo Pacheco ya que la iniciativa, procedente del Senado, no fue aprobada mecánicamente sino que fue estudiada por una comisión especial, revisada en sus casi doscientos artículos y modificada de manera sustancial.

Algo que no significa que el proyecto sea perfecto. Hay que examinar si las distancias establecidas son suficientes y poner atención a la incorporación de juegos electrónicos y virtuales en los establecimientos existentes. Pero una cosa es exigir mejoras y otra es atribuirle a la ley un propósito que su contenido no refleja.


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