China pide ver más allá de la «diplomacia engañosa» Japón

PEKIN.- El Ministerio de Defensa de China ha reclamado este jueves a la comunidad internacional que vea más allá de la «diplomacia engañosa» de Japón y trabaje para contener su «neomilitarismo», insistiendo en que Tokio da pasos en la dirección contraria a lo que promueve en una postura que viene creando tensiones entre ambos países.
«La comunidad internacional debe ver más allá de la ‘diplomacia engañosa’ y de la ‘imagen de víctima’ de Japón, y trabajar unida para contener el neomilitarismo japonés y salvaguardar la paz y la estabilidad en la región y más allá», ha asegurado el portavoz del ministerio, el coronel Jiang Bin, en rueda de prensa.
Así, ha insistido en que Japón hace una cosa y dice otra. «Cuanto más intenta blanquear esa incoherencia, más evidente se vuelve. En los últimos años, el Gobierno japonés ha incrementado drásticamente su presupuesto de defensa, ha desarrollado y desplegado armas ofensivas, ha flexibilizado las restricciones a la exportación de armas letales, ha impulsado la revisión de la Constitución pacifista, ha clamado por convertirse en una nación capaz de hacer la guerra e incluso ha promovido el abandono de los tres principios no nucleares», ha afeado.
En este sentido, Bin ha cuestionado que estas acciones vayan destinadas a una política «exclusivamente orientada a la defensa», como sostiene el Ejecutivo nipón de Sanae Takaichi.
«El militarismo japonés causó en el pasado desastres catastróficos al mundo y al propio Japón. Ahora, el ‘rinoceronte gris’ de un Japón remilitarizado está cobrando velocidad, generando preocupaciones inevitables y alarmando a muchos países», ha recalcado el portavoz.
China y Japón mantienen un cruce de reproches los últimos meses a cuenta del viraje en la política de defensa que abandera Takaichi, mientras que en la reciente cumbre el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, denunciaron lo que consideran el «actual rumbo hacia una remilitarización acelerada» de Japón, tras señalar a Tokio como «una seria amenaza» para la paz y la estabilidad regionales.
