Carlos Gabriel advierte al PRM: una división interna podría sacarlo del poder en 2028

SANTO DOMINGO.– El abogado, politólogo y experto en gestión de comunicación política y electoral, Carlos Gabriel García, advirtió este sábado que las divisiones entre los principales liderazgos de los partidos gobernantes históricamente han derivado en derrotas electorales, por lo que llamó al Partido Revolucionario Moderno (PRM) a preservar la unidad de cara a los comicios de 2028.
A través de un mensaje publicado en su cuenta de X, García sostuvo que la historia política reciente de la República Dominicana ofrece ejemplos claros de cómo los conflictos internos pueden provocar la pérdida del poder.
“Cuando los líderes fundamentales de un partido en el poder se dividen, pierden las elecciones”, expresó.
Llama a preservar la cohesión del PRM
El analista político señaló que el oficialismo enfrenta un desafío estratégico en los próximos años y consideró que corresponde al presidente Luis Abinader y al exmandatario Hipólito Mejía desempeñar un rol clave para garantizar la cohesión partidaria.
“@llegopapa y @luisabinader son los responsables de la unidad de ese partido y mantenerlo en la competencia electoral. Una división los sacaría en primera vuelta del Gobierno en 2028”, escribió.
Sus declaraciones se producen en momentos en que distintos sectores comienzan a mover fichas de cara al escenario sucesoral dentro del PRM, mientras crecen las expectativas sobre las aspiraciones presidenciales de varias figuras de la organización.
El precedente del PRD en 2004
Carlos Gabriel García citó como primer ejemplo la división ocurrida en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) durante el proceso electoral de 2004. En aquel momento, el entonces presidente Hipólito Mejía impulsó una reforma constitucional que permitió la reelección presidencial consecutiva, decisión que generó fuertes tensiones internas con el dirigente Hatuey De Camps, quien se opuso públicamente al proyecto.
La confrontación provocó la salida de De Camps del PRD y la creación del Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD). En las elecciones de mayo de 2004, el PRD fue derrotado en primera vuelta, resultando vencedor Leonel Fernández, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), con más del 57 % de los votos.
Analistas coinciden en que, además del contexto económico adverso tras la crisis bancaria de 2003, la fractura interna perredeísta debilitó seriamente las posibilidades de continuidad oficialista.
La ruptura PLD-Fuerza del Pueblo en 2020
El segundo caso citado por García corresponde a la división del PLD en 2019 y 2020, cuando las diferencias entre el expresidente Danilo Medina y el exmandatario Leonel Fernández alcanzaron su punto máximo tras las primarias internas de octubre de 2019.
Fernández denunció irregularidades en el proceso en el que resultó vencedor Gonzalo Castillo y posteriormente abandonó el PLD para fundar la Fuerza del Pueblo, llevándose consigo una parte importante de la estructura peledeísta.
En las elecciones presidenciales de julio de 2020, el PRM y Luis Abinader triunfaron en primera vuelta con más del 52 % de los sufragios, mientras el PLD cayó al segundo lugar y perdió el poder tras 16 años de predominio político casi ininterrumpido.
Advertencia con miras a 2028
Para Carlos Gabriel García, ambos antecedentes evidencian que las luchas internas pueden ser más determinantes que la propia oposición, especialmente cuando ocurren dentro de partidos gobernantes.
El especialista considera que el PRM deberá administrar con inteligencia sus aspiraciones presidenciales, los liderazgos emergentes y la convivencia interna si desea mantener sus opciones competitivas en las próximas elecciones.
La unidad como factor decisivo
Con su mensaje, García coloca sobre la mesa uno de los debates más relevantes del panorama político nacional: si el oficialismo logrará llegar unido al 2028 o si repetirá patrones históricos que han costado derrotas a otras fuerzas en el poder.
En la política dominicana, la experiencia reciente sugiere que la unidad interna no solo fortalece candidaturas, sino que puede marcar la diferencia entre conservar el gobierno o perderlo en las urnas.
