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lunes, febrero 6, 2023
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El petróleo cierra en alza un año de incertidumbre

NUEVA YORK.- Los precios internacionales del petróleo terminaron al alza el viernes en la sesión final de un año marcado por la invasión rusa de Ucrania, los temores de recesión mundial y la pandemia de Covid-19 en China, lo que provocó fuertes movimientos por varios meses.

En Londres, el barril de Brent del mar del Norte para entrega en marzo, en lo que es el primer día de uso como contrato de referencia, subió 2,93% hasta los 85,91 dólares al cierre.

Su equivalente estadounidense, el barril de West Texas Intermediate (WTI) para entrega en febrero, ganó en Nueva York un 2,37%, volviendo por encima de los 80 dólares el barril por primera vez desde principios de mes, con un cierre de 80,26 dólares.

En el acumulado del año, los precios subieron 10,45% en el caso del Brent y 6,82% para el WTI. Sin embargo, han perdido casi 40% de su valor desde los picos registrados en marzo, en las primeras semanas de la guerra en Ucrania.

Las sanciones contra Rusia, uno de los mayores productores de hidrocarburos del mundo, inicialmente dispararon los precios, pero «los temores sobre la oferta dieron paso a las preocupaciones sobre la demanda», recordó Han Tan, analista de Exinity.

Las perspectivas de recesión en todo el mundo y las políticas monetarias más estrictas pesaron también sobre los precios.

El viernes «después de un año tumultuoso, el mercado parece estar centrado en la producción de crudo estadounidense, que aunque se anunció en su nivel más alto desde marzo de 2020, sigue siendo decepcionante», comentó Phil Flynn, de Price Futures Group.

“Las cifras son muy alarmantes y la realidad es muy dura en el sentido de que la tendencia que habíamos visto durante muchos años, de que tanto la pobreza como la inseguridad alimentaria iba reduciéndose, ahora creo que desde los últimos cuatro o cinco años, la tendencia se ha revertido a una situación mucho peor”, agrega el máximo responsable del organismo agrícola internacional.

Los estudios que normalmente elaboran las principales agencias internacionales para valorar la situación en América Latina y el Caribe aún no han ofrecido datos concretos sobre la tasa de inseguridad alimentaria que hay en la región para 2022 ya que los datos definitivos se publicarán a mediados del próximo año.

Las causas en la región

Sin embargo, ya se cuentan con algunas estimaciones sobre cuál va a ser la tendencia futura en América Latina y el Caribe.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), además de la FAO y el Programa Mundial de Alimentos (WFP, en inglés), señalan que el aumento de la inflación ha provocado un incremento del riesgo de inseguridad alimentaria, a pesar de que esta región cuenta con uno de los mayores superávit agropecuarios del mundo.

Estos tres organismos publicaron a principios de mes el informe Hacia una seguridad alimentaria y nutricional sostenible en América Latina y el Caribe en respuesta a la crisis alimentaria mundial precisamente para abordar esta situación en la región.

“Este comportamiento de la inflación de alimentos agudiza el riesgo de problemas de acceso a una dieta saludable, inseguridad alimentaria y hambre porque afecta más a los hogares de menores ingresos”, declaró José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL.

En este contexto, Salazar-Xirinachs advierte que “las crisis sucesivas a nivel internacional han comprometido el acceso regional a los alimentos e insumos agropecuarios”.

Otros factores que agudizan la crisis

Además, hay otros puntos a destacar que también están relacionados con el agravio de la tasa del hambre en la región:

Las restricciones a la producción y al comercio de alimentos agudizan los efectos de la crisis climática porque “ese clima cálido y seco redujo el rendimiento de cultivos como el trigo y el maíz” y se prevé una reducción de la producción mundial de maíz del 4 % y del arroz en un 2 %.

América Latina y el Caribe es una región altamente dependiente de la importación de fertilizantes, los que son cada vez menos asequibles para los agricultores.

La inflación de alimentos aumenta el riesgo de hambre ya que afecta más a los hogares de menores ingresos.

El combate a la inflación debe considerar otros instrumentos más allá de la política monetaria para no comprometer la recuperación económica.

Las políticas deben responder a la emergencia a la vez que promueven cambios en los patrones de exposición a la crisis.

El impacto de la guerra en Ucrania

Por otro lado, y de acuerdo con el extenso informe publicado recientemente, los tres organismos apuntan a que este conflicto seguirá afectando el suministro global de alimentos en 2023 y que, si no se pone remedio, se prolongará en el tiempo. Las razones, de acuerdo al portavoz de la CEPAL, que justifican esta afirmación son las siguientes:

La agricultura ucraniana está siendo fuertemente afectada: “se estima una caída de alrededor de un tercio de la superficie sembrada en la temporada 2022/23”.

Rusia, bajo el embargo comercial, “puede carecer de algunos suministros como “maquinaria, semillas y pesticidas que suele comprar a la Unión Europea y a otros países”.

“En el resto del mundo, los altos precios de los fertilizantes amenazan con mermar los rendimientos en algunas zonas productoras y afectar la producción para los mercados internos”.

Las reducciones en las cosechas de cereales “también un impacto en la ganadería, con aumentos en los costos y los precios a los consumidores”.

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